El mundo es grande

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Esta es la historia de un joven búlgaro que fue criado para ser un hombre alemán.

Bulgaria 1980. Las nubes se ciernen sobre la infancia idílica de Alex en una pequeña ciudad de provincia: la milicia comunista quiere que su padre espíe a su abuelo Bai Dan (Miki Manojlovic, Gato negro, gato blanco), el rey local de backgammon. Alex con sus padres deciden emigrar a occidente.

Veinticinco años después Alex despierta en un hospital alemán tras sufrir un grave accidente de automóvil en el que pierde la memoria.

En un intento por curar su amnesia, su abuelo Bai Dan viaja a Alemania y juntos emprenden un viaje de retorno a Bulgaria, un viaje espiritual hacia su pasado

Mientras viajan por el tiempo y por el espacio, cruzando media Europa a bordo de un tándem, juegan al backgammon, el juego más sencillo y sin embargo el más complejo de todos.

El viaje y el juego consiguen que Alex recupere poco a poco su memoria y con ella, la voluntad de vivir de nuevo. El juego simboliza la historia: El destino es el dado que tenemos en nuestras manos, y la vida es un juego a medio camino entre la suerte y la habilidad. La película está basada en la novela autobiográfica de Ilija Trojanow.

Título original: Svetat e golyam i spasenie debne otvsyakade (The World is Big and Salvation Lurks around the Corner)
Año: 2008
Duración: 105 min.
País: Bulgaria-Alemania-Eslovenia-Hungría
Director: Stephan Komandarev
Guión: Yurii Dachev, Stephan Komandarev, Dusan Milic (Novela: Ilija Trojanow)
Música: Stefan Valdobrev
Fotografía: Emil Hristow
Reparto: Miki Manojlovic, Carlo Ljubek, Hristo Mutafchiev, Ana Papadopulu, Lyudmila Cheshmedzhieva, Nikolai Urumov, Vasil Vasilev-Zueka, Dorka Gryllus, Heinz Josef Braun, Stefan Valdobrev
Género: Drama

  • XII Festival Internacional de Cortometraje y Cine Alternativo de Benalmádema 2009: Premio del Público y Premio del Jurado Joven al mejor largometraje
  • Festival Internacional de Cine de Festroia 2009: Premio SIGNIS, Premio del Público y Premio al Mejor Director
  • Festival Internacional de Cine de Sofía 2008: Premio Kodak y Premio del Público para la Mejor Película Búlgara
  • Festival de Cine de Zurich 2008: Premio de Público
  • Parlamento Europeo 2008: Premio Annual Cinema
  • Festival Internacional de Cine de Bergen 2008: Gran Premio “Cinema Extraordinaire”

"La receta que propone la película, volver a las raíces, recuperar lo sencillo, es innegablemente simple, casi arrogantemente ingenua. Pero quizás, en momentos como este presente azotado por los mercados, sea necesaria la lucha por los gestos simples".

Gonzalo de Pedro - El Cultural

"El éxito más grande de El mundo es grande es su equilibrio controlado entre drama y comedia, aunque esta última finalmente se lleva la mayor parte. Stephan Komandarev firma una película agradable e inteligente con una interpretación impecable. Por sus reflexiones sutiles sobre la memoria y la identidad, así como por su entusiasmo comunicativo, la segunda película de Stephan Komandarev verdaderamente merece la pena. Los diferentes festivales internacionales no se han equivocado puesto que ya colecciona una veintena de premios".

Jérôme Beales - Excessif

"El alma eslava, alegre, melancólica y explosiva, domina este viaje iniciático, cuyo subtítulo, “La felicidad está a la vuelta de la esquina”, hace temer un melodrama almibarado. Pero Komandarev se enfrenta a esta cuestión de la emoción, sabe originar en su trama un soplo y una energía que lo alejan de toda afectación en las ricas interpretaciones de sus actores, entre los que están Miki Manojlovic, actor fetiche de Kusturica.".

Thierry Cheze - Studio Ciné Live

"El poder más histriónico del film es el de enseñarnos ese ejercicio valiente del auto-reconocimiento doloroso. Pero el poder íntimo, más valioso, es el de mostrarnos la autenticidad de un vínculo tan perdurable y universal como el del abuelo y el nieto. Y aquí entra en juego la segunda razón por la que recordar el film y la que realmente vale la pena: la magnífica presencia de su actor protagonista, Miki Manojlovic, cuyo rostro estupendo ya habíamos visto en Irina Palm (San Garbarski, 2007)".

Marga Carnicé - Revista Encadenados

"Creo que es mejor no recordar nada del pasado, como si todo fuera la primera vez que ocurre", le dice el nieto amnésico a su abuelo, obstinado en que el joven, criado en Alemania desde su adolescencia, recupere su vida anterior y los recuerdos que justifican su existencia. Un abuelo indomable y anarquista, personaje que tras Cirkus Columbia permite a Miki Manojlovic brindar otra proeza interpretativa. Puede objetarse que la película transita a veces por senderos demasiado sentimentales, pero su crónica del día a día durante el comunismo y luego en el campo de refugiados, depara momentos de intensa emoción".

Lluis Bonet - La Vanguardia