El río que era hombre

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Un joven alemán de viaje por África (Alexander Fehling, Young Goethe in Love) navega por las marismas de un río, adentrándose en el territorio virgen de Botswana en compañía de un anciano pescador del lugar.

Una mañana el anciano aparece muerto y el joven se encuentra solo en medio de un delta infinito, aquí comienza su batalla íntima con la muerte, sus miedos y su percepción del mundo exterior. Tras días a la deriva llega a un poblado totalmente aislado, muy lejos de la civilización. Pero su odisea no ha terminado, un mundo más allá de su comprensión le lleva a una continua pérdida de control.

Título original: Der fluss war einst ein mensch (The River Used to Be a Man)
Año: 2011
Duración: 80 min.
País: Alemania
Director: Jan Zabeil
Guión: Jan Zabeil, Alexander Fehling
Fotografía: Jakub Bejnarowicz
Reparto: Alexander Fehling, Ousentswe Dreamar Manyim, Nx'apa Motswai, Sariqo Sakega, Babotsa Sax'twee
Género: Drama

  • Festival Internacional de Cine de San Sebastián: Premio Kutxa Nuevos Directores
  • Festival Internacional de Cine de Jeonju: Premio del Público
  • Festival Internacional de Cine de Rotterdam: Selección Oficial
  • Festival Internacional de Cine de Istanbul: Selección Oficial
  • Festival Internacional de Cine de Toronto: Visions

"La película se mueve a medio camino entre un Herzog salvaje a la búsqueda de imágenes no contaminadas por la civilización y el Gus Van Sant de la travesía de supervivencia de Gerry(2002). Es en este último sentido que la obra alcanza una mayor sugestión y abstracción con imágenes como la del sol filmado a través de los juncos, o la búsqueda del cocodrilo en las cascadas. También remite a Gus Van Sant la elipsis contundente con que se resuelve sorprendentemente una trama más bien ambigua. Theriverusedto be a man intenta inscribirse en el lienzo de la tradición del Nuevo Cine Alemán pero lo hace con un barniz de la era post BélaTarr. Así, la captación de lo real pasa por el filtro de la poesía, y la cámara analiza el contexto de una forma irónica en la que lo falso (las fábulas de los africanos) obliga a emerger a lo verdadero (el enfrentamiento con la muerte del pescador), consiguiendo así que lo real se vuelva parte de una reflexión mayor, ya sea social, cultural o política".

Endika Rey - Contrapicado


"El río que era un hombre parece hablarnos sobre una relación, la del protagonista, con todo el entorno que le rodea; pero no sólo un entorno en el que permanece perdido durante los primeros compases del film, sino también aquel que nos remite al folklore y la leyenda cuando, por fin, consigue encontrar rastros de vida humana, de sociedad. No obstante, es esa sociedad la que parece arrastrarle a una desesperanza que Zabeil no había captado de ese modo hasta ese momento: todo sigue permaneciendo en calma a su alrededor (pese a esa reveladora intromisión del monótono ruido de una lancha motora y esa refriega entre él y uno de los habitantes del pueblo), pero el rostro de ese muchacho ya transmite algo más que el temor a lo desconocido; es la angustia de alguien que se cree salvado pero, sin embargo, no podría estar más lejos de esa hipotética salvación en manos de unas creencias que parecen superar cualquier otra cosa".

Rubén Collados - Cine maldito


"Tras unos buenos trabajos en el mundo del cortometraje (What would the drop know about that), que despertaron el interés de la crítica y de los jurados de algunos festivales de renombre, el director alemán Jan Zabeil debuta en la gran pantalla con este drama existencial, metafísico, de algún modo poético, donde la naturaleza más salvaje, los paisajes más bellos de África chocan con la concepción occidental de la vida que tiene el actor centroeuropeo protagonista. "El río que era un hombre" despliega una batería visual de imágenes, de corte academicista y con una técnica cinematográfica depurada, sobre el escenario en el que transcurre su trama, reflejando la belleza de la naturaleza que le rodea así como de su hostilidad para el foráneo que se decide a internarse en ella.La cinta ha obtenido el Premio Kutxa Nuevos Directores del Festival Internacional de Cine de San Sebastián en el 2011".

Redacción 20 Minutos


"Reconocemos las huellas que sigue el cineasta y podemos reconocer al Lisando Alonso de Los muertos cuando el protagonista inicia su viaje en canoa, del mismo modo que podemos identificar la influencia del Gus Van Sant de Gerry en sus planos finales. (...) Pero en realidad las referencias que evoca son muchos más amplias, comenzando por casi todo el cine que consagra su protagonismo hacia un trayecto fluvial (La noche del cazador, La Reina de África) hasta el cine de supervivencia en un territorio hostil (La presa desnuda, Hacia rutas salvajes) o, a medida que esa película paisajística y de supervivencia se va transmutando en una de iniciación, el Souleymane Cissé de Yeelen. A base de atajos y elipsis, Zabeil y su actor principal, Alexander Fehling, coautor del guión, trazan una cartogarfía del extrañamiento que deriva en una aventura de perfiles mitológicos y antropológicos".

Jaime Pena - Caimán Cuadernos de Cine